Ahora estoy agazapado detrás de un pequeño muro esperando pacientemente que aparezca algún combatiente del ejército rival para descargar mi artillería de agua.
De repente un ruido metálico me distrae por un segundo y un estruendo aturde mis sentidos, una granada explota a mi lado. Siento como la sangre brota de mi cuerpo a borbotones.
Lloro.

Un saludo TR y gracias por poner el enlace.
ResponderEliminarEs triste el despertar de el personaje de tu cuento. Es la vida...y la muerte.
Un abrazo.
Hola Torcuato, hay que darle difusión, ya vere la forma de hacer mas bombo.
ResponderEliminarEs la guerra, invención triste de los seres " racionales ".
Un abrazo
Una triste realidad Jesus, de los que se llenan la boca hablando de los derechos humanos.
ResponderEliminarUn abrazo
Mientras busquemos la paz, por medio de los guerras, mal vamos.
ResponderEliminarAbrazos
Ufff...tremendo tu relato de hoy. Muy bueno. ;)
ResponderEliminarUn beso.
Arwen
Touché....
ResponderEliminarAmbar...
Aunque sea un juego, me resulta desagradable, por que quien sabe si los juegos se vuelven reales, como nuestro protagonista. Un final estremecedor
ResponderEliminarBesos
Gracias Ambar por pasar.
ResponderEliminarUn beso.
Si Cele todos los juegos de guerra son impredecibles.
ResponderEliminarUn beso.
La guerra, cruda y dura. Con la cantimplora vacía.
ResponderEliminarBlogsaludos
Muy interesante el salto argumental. La prosa me parece más cuidada cada vez. Mi enhorabuena,
ResponderEliminarPABLO GONZ
Hola Adivin, despiadada guerra que no sabe de sueños.
ResponderEliminarUn abrazo.
Gracias Pablo, me honra tu comentario, es importante para un aficionado a la escritura.
ResponderEliminarUn abrazo.