Todo comenzó en aquél parque, comenzaba ya el otoño, recuerdo que hacia frio. Tal vez el querer volver los años atras, recuperar los años felices, me hayan llevado a cometer aquella locura.
Entre la neblina nocturna la ví , mis ojos se abrieron desmesuradamente, no lo podia creer, aquella hermosura estaba ahí para mi solo. Comencé a correr hacia ella desesperadamente, al llegar a su lado la abracé. En mi torpe ansiedad le quite a pedazos esa oscura y gruesa ropa que la cubria y ahi la tuve toda para mi solo, para el extasis de mis ojos. Me mostro su belleza, sin pudores, sin mezquindad, se entregó mansamente a lo inevitable.
En un relámpago de mil colores, comenzé a girar sobre ella, reia como un chiquillo, cuanto habia deseado aquello, cuanto.
Hoy espero mi sentencia, dice mi abogado que con una multa y trabajo comunitario por seis meses, saldré del lio en el que me he metido, el dueño del carrusel de aquel parque, retiraria parte de los cargos por asalto a la propiedad privada.
Tinta Roja