Siempre me gustaron los pájaros, sobre todo los canarios, los amo con locura, hay algunos que trinan como una orquesta sinfónica, en el presidio la mayoria tiene uno.
Yo los imito a la perfección, nadie sabe si soy yo o ellos cuando me pongo a silbar, tanto es así que todos me llaman el canario.
Dicen que el director también los ama y dio la orden de dejarlos en libertad.
Tinta Roja