Parecía como si mil demonios lo estuvieran empujando, aumentaba su velocidad en forma alocada. El conductor de aquel tren estaba desesperado, no sabia como parar esa mole de acero, los frenos no respondían y estaba cerca el fin del trayecto. Los pasajeros tenían sus almas estrujadas por el miedo y gritaban aterrados.
En un ultimo intento logra desviarlo hacia una zona de vías muertas. Y ahí por fin el tren fantasma detuvo su marcha.
Tinta Roja