Pero que te has puesto, te pregunto ante lo disparatado de tu vestido, el grueso cristal de la ventana, ahoga mi pregunta, no me escuchas. Sigo trabajando en mi proyecto, pero no dejo de observarte.
Ahora me haces muecas, me robas una sonrisa, algo que hace tiempo que no hago, algo tan simple como reír. Te abrazas a nuestra mascota, se nota que Jack, nuestro perro, te ama tanto como yo. Juegan con una ramita, tu se la arrojas, el te la trae esperando que la vuelvas a lanzar. Estas realmente feliz . Acabas de recibirte en la Universidad de Leyes y saltas de alegría, ries, lloras. Otra etapa superada y ahora los hijos que vendrán a agrandar la familia. Somos felices.
Me distraigo, por un momento te pierdo de vista, quiero abrir la ventana para ver donde te has escondido.No puedo, forcejeo, no cede. En un arrebato de furia arrojo contra el grueso cristal un pesado cenicero que hace que estalle en mil pedazos. Me quedo en silencio observando el desastre que he hecho, te has ido.
En la última sesión, el terapeuta me recomendó, dos buenas soluciones. Que trate de olvidarla y deje de ver sus vídeos.